Científicos dirigidos por la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU Singapore) han desarrollado un novedoso método que aprovecha los residuos de las cáscaras de fruta para extraer y reutilizar los metales preciosos de las baterías de iones de litio usadas, con el fin de fabricar nuevas baterías.
Convencionalmente, las pilas o baterías gastadas se tratan con calor extremo -más de 500°C- para fundir los metales valiosos, lo que provoca emisiones de gases tóxicos. El método de la NTU extrajo con éxito alrededor del 90% del cobalto, litio, níquel y manganeso, una eficacia comparable al sistema que usa peróxido de hidrógeno, que además no genera residuos nocivos para el medio ambiente.
Se estima que cada año se generan en todo el mundo 1.300 millones de toneladas de residuos de alimentos y 50 millones de toneladas de residuos electrónicos. Esta tecnología tiene un doble beneficio: apoya el desarrollo de una economía circular con cero residuos, en la que los recursos se mantienen en uso el mayor tiempo posible.
La clave está en la celulosa que se encuentra en la piel de naranja, que se convierte en azúcares al aplicarle calor; estos azúcares mejoran la recuperación de los metales residuales de las baterías. Los antioxidantes naturales que se encuentran en la cáscara de naranja, como los flavonoides y los ácidos fenólicos, también podrían haber contribuido a esta mejora.
A partir de los materiales recuperados se fabricaron nuevas baterías de iones de litio, que mostraron una capacidad de carga similar a las comerciales. Esto apunta a que esta nueva tecnología es “factible para el reciclaje de baterías de iones de litio usadas en el sentido industrial“, dijeron los investigadores.

Investigadores del NTU Singapore.
Dalton Tay, profesor adjunto de la Escuela de Ciencia e Ingeniería de Materiales y la Escuela de Ciencias Biológicas de la NTU, dice:
“En Singapur, un país con escasez de recursos, este proceso de minería urbana para extraer metales valiosos de todo tipo de aparatos electrónicos desechados se vuelve muy importante. Con este método, no sólo abordamos el problema del agotamiento de los recursos manteniendo estos metales preciosos en uso tanto como sea posible, sino también el problema de los desechos electrónicos y la acumulación de residuos de alimentos, ambos una crisis mundial creciente.”
Fuente original: Ecoinventos
Científicos dirigidos por la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU Singapore) han desarrollado un novedoso método que aprovecha los residuos de las cáscaras de fruta para extraer y reutilizar los metales preciosos de las baterías de iones de litio usadas, con el fin de fabricar nuevas baterías.
Convencionalmente, las pilas o baterías gastadas se tratan con calor extremo -más de 500°C- para fundir los metales valiosos, lo que provoca emisiones de gases tóxicos. El método de la NTU extrajo con éxito alrededor del 90% del cobalto, litio, níquel y manganeso, una eficacia comparable al sistema que usa peróxido de hidrógeno, que además no genera residuos nocivos para el medio ambiente.
Se estima que cada año se generan en todo el mundo 1.300 millones de toneladas de residuos de alimentos y 50 millones de toneladas de residuos electrónicos. Esta tecnología tiene un doble beneficio: apoya el desarrollo de una economía circular con cero residuos, en la que los recursos se mantienen en uso el mayor tiempo posible.
La clave está en la celulosa que se encuentra en la piel de naranja, que se convierte en azúcares al aplicarle calor; estos azúcares mejoran la recuperación de los metales residuales de las baterías. Los antioxidantes naturales que se encuentran en la cáscara de naranja, como los flavonoides y los ácidos fenólicos, también podrían haber contribuido a esta mejora.
A partir de los materiales recuperados se fabricaron nuevas baterías de iones de litio, que mostraron una capacidad de carga similar a las comerciales. Esto apunta a que esta nueva tecnología es “factible para el reciclaje de baterías de iones de litio usadas en el sentido industrial“, dijeron los investigadores.
